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Desde que el famoso fontanero de Nintendo sacara para la Snes aquel divertidísimo juego de coches en miniatura, todo el mundo ha pretendido obtener el mismo éxito con su particular versión de carreras de karts.
En estos momentos no hay duda de que podemos proclamar aquel adictivo juego del fontanero y sus amigos como el precursor de uno de los géneros más explotados de los últimos años, ya que muchas franquicias de juegos, y/o muchas desarrolladoras han intentado repetir el éxito de ese primer título con más o menos éxito.
Desde aquel juego ha aparecido otros, en varias plataformas como los juegos de Crash, los teleñecos, South Park, los personajes de la Warner, por citar algunos conocidos, y otros con personajes desconocidos o simplemente los vehículos, como Speedfreaks, la saga RC o el solidario Toy Racer.
No podía ser de otra manera y LucasArts, que últimamente parece haber encontrado un filón, nos sorprende ahora con el lanzamiento de este "juego de karts", que transcurre por circuitos situados en los emplazamientos más carismáticos de la primera entrega de la saga Star Wars, aunque esta vez el peso del desarrollo ha caído sobre las espaldas de la recientemente creada compañía Lucas Learning. Este es su primer juego.
La principal diferencia de este juego con los demás es que en este no pilotamos karts, sino que los participantes van sobre naves espaciales, lo cual cambia la "física" de la carrera de manera completa, ya que los participantes flotan a varios centímetros del suelo y dificulta un poco más su maniobrabilidad. Con ellas tomaremos curvas a velocidades de vértigo, saltaremos sin control y trataremos de conseguir los locos artilugios que hay diseminados por todo el recorrido de estas carreras de karts.
Lo primero que nos llama la atención son los personajes. Son los más característicos de la película SW: Episodio I, pero han sufrido una pequeña transformación. Atendiendo al gusto "superdeformed" que impera en muchos dibujos animados, se han visto abocados a pilotar minúsculas naves, sufrir un pequeño crecimiento de sus cabezas (¡por Dios, qué cabezas!) y ver como sufrían un cambio de "look" más de acorde con el público infantil.
Ante todo se muestran simpáticas las caricaturas de los personajes, a la vez que sus animaciones. A veces te da por pensar, mirándolos así, de refilón, que son los "niños" de los personajes de la película, tal y como hiciesen en su tiempo con los Tiny Toons y los personajes de la Warner.
Los circuitos son lo segundo que más llama la atención, no sólo por estar muy bien recreados, aunque sus texturas a veces sean muy simples, sino por la cantidad de animaciones externas que tiene: grandes animales moviéndose por los escenarios, insectos gigantes, otros vehículos ajenos a la carrera, desprendimientos de rocas, tormentas de arena, etc.
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